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Eso puede ser como tratar de aprender
a nadar cuando estamos ahogándonos. Por eso me animo a escribir estas
cosas, y en mi propia pagina web de servicios. De esos cuatro años sabáticos,
extraje un aprendizaje: Reducir todo al lenguaje y estructura de la
ciencia, aunque eso implique un cambio en la ciencia misma. En el año
93, comencé la carrera de antropología. Me encontré con un auténtico
caos que solo soporte por 2 años y dejé y para siempre los estudios
académicos (me costó una pelea con mi ex-profesor y actual amigo Enrique
Armosa, recibido con honores en la facultad de Filosofía y Letras de
la UBA). La ciencia será quien de el paso. Por eso la reducción a ella.
En charlas informales, puedo hablar de cualquier cosa. Pero el objetivo
es claro. Extender la plataforma cosmovisional hasta dar cuenta del
sentido de la vida, el rol del ser humano, y el propósito conciente
por un lado, y por otro, derivar de la cosmovisión emergente de la ciencia
de vanguardia, una técnica, una terapéutica y economía de recursos naturales
sustentable y adecuada. ¿A mi que me importa que la ciencia diga por
ejemplo que el cáncer es una enfermedad terminal? ¿o el SIDA? ¡o que
es el SIDA por dios! Yo hace 15 años que no voy al médico (por favor,
vayan al médico esto no quiere decir nada) De chiquito siempre se me
cerraba el pecho, tenia lo que llamaban: Asma alérgica. De más grande,
descubrí que ni ellos (los pobres médicos, instruidos en una plataforma
incompleta, es decir son inimputables, con reservas, ya hablaremos de
esto) Que las inmunoglobulinas bla y bla. En el año que me comenzó mi
crisis, me volvieron a agarrar los mismos ataques. Lo resolvía fácil.
Me iba al lago de Palermo, allí donde esta el Golf y el Lawn tenis,
y a las 3 de la mañana corría con mi metro casi 90 y mis 115 kilos (sí
todos míos!) hasta que se me doblaban las piernas y caía en el pasto
y me quedaba mirando las estrellas y sentía la tierra debajo de mi cuerpo,
y pensaba que surcamos el espacio a 105.000 Km./h (¿sabían?) e intentaba
algo así como tomar conciencia de todo lo que existe, y una de las cosas
que saque en claro, es que mi piel no me separa demasiado del medio
ambiente, así que mi mente, menos aun, y mi alma, comparte entonces
al anima mundi o como diablos quieran llamarlo, el organismo, esta condenado
a la salud, por que comparte una armonía cósmica con el resto del universo,
en tanto la mente tenga una actitud correcta, cosa que solo se logra
con una perspectiva adecuada, algo así como exactamente todo lo contrario
a lo que estudiamos e internalizamos acerca del mundo en nuestros años
de formación curricular y reforzamos permanentemente en la idiosincrasia
mundana de la vida cotidiana. La cuestión es que el pecho cedía. Nunca
más me agarró ni un ataque. Y sin ninguna medicina en absoluto. No tomo
ni aspirinas hace años. Debería incorporarme a la vida normal de nuevo,
pero con todo este bagaje. Había escrito muchísimo, un diario con todas
las instropecciones, un cuento, y una novela que constaba de diálogos.
La novela, que aun hoy escribo, es una forma agradable de expresar muchos
pensamientos que de otra manera serian muy técnicos. Allí se encuentran
un antropólogo y un místico (Pronto algunos extractos aqui en la Web)
iniciado en los misterios, y de la confrontación de cosmovisiones,
surge un hilo conductor de muchas de las cosas que escribo en los ensayos
de antropología filosófica, pero en lenguaje accesible. Durante los
años aquellos en los que fueron de exploración, autotrascendencia, instropección,
etc. también fueron de terror. La crisis se hacia a veces insoportable.
Me costaba hasta hablar a veces e incluso vivir una vida normal. Mi
amigo y hermano de la vida Martín Bosch, me sacaba a pasear como a un
hijo. Jugábamos al ajedrez, y como mi disponibilidad económica era lógicamente
escasa (manejaba un taxi de otro amigo que también dio una gran mano,
Rubén Pompa), así que me invitaba siempre a comer, y manteníamos frescas
charlas que ni el ni yo entendíamos demasiado, pues yo estaba en hilvanando
pensamientos a la par de cambiar de estructura de procesamiento. Después,
otro amigo y hermano de la vida, Gustavo González, de la vida
me convoca para manejar el Complejo Costamolino, poniéndose por sobre
sus propias determinaciones de no entablar relaciones laborales con
amigos. Incluso, después de la venta del Complejo, tenemos la oficina
en una propiedad suya. Todo este derroteo me sirvió para reinsertarme.
Por que además de las actividades de recreación, deportes, eventos,
etc. el Complejo me sirvió para pruebas piloto como por ejemplo,
reuniones y talleres grupales, ver como se sentía la gente charlando
estas cosas, por que para mi hablar de muerte y renacimiento, extensión
de plataforma cosmovisional, nueva ciencia, ciencia de vanguardia, misterios,
etc. puede ser y de hecho es normal, pero la gente se desconcierta bastante
cuando no, sencillamente no les interesa en absoluto. Otro elemento
maravilloso, fue el programa de radio. Un sueño. Un verdadero sueño
hecho realidad. Auspiciado por el Complejo, bajo autorización del Dr.
Daniel Tarnofsky, uno de los socios que me pedía que no perdiera de
vista los números para pagar los impuestos pero que autorizó el programa.
"En Las Puertas del Tercer MIlenio", era la confluencia de
todos mis investigaciones y percepciones, acompañado por mi ex asistente
en el Complejo y periodista, quien me servia de soporte, ya que estar
con un micrófono en frente no es fácil, allí sentí a la gente. Recibía
llamados y charlábamos. La radio es mágica, te metes en la casa de la
gente, en los autos, en los walkman de aquel que está esperando el colectivo.
Además hubo un regalo de la vida. En el año 1993, yo escuchaba a alguien
que suele conocérselo por el fenómeno OVNI, que es el Sr. Fabio Zerpa,
en su programa "El Quinto Hombre". En ocasión de poner mi
programa en el aire, se me ocurrió contactarme con él. Llame a la Fundación
Fabio Zerpa, pedí un mail y le escribí. Me contactó y nos reunimos.
Le comenté de mi proyecto del programa, de mis instropecciones, de cuando
lo escuchaba en la época de crisis. Eso terminó en que hicimos por varias
ediciones del programa en dúplex cuando el salía con "El Quinto
Hombre" por FM Llama 100.3 mhz, de Radio Cultura y yo por la OK
FM 90.9 mhz de Vte López a la misma hora. Otro elemento maravilloso
fueron las fiestas de arte que se realizaron con Gonzalo Capelli. Un
ser humano profundo, que llevaba chicos de la calle a jugar al fútbol.
Allí en las fiestas de arte se habría un espacio para los artistas
jóvenes, para que expusieran y trajeran a sus amigos para mostrarles
sus obras. Y estaban los amigos de los otros y los que veían la publicidad
así que se reunían hasta 800 personas. Otra persona que me marcó mucho,
fue el Dr. Eduardo Keller Sarmiento, presidente de la Fundación Tyerra.
Cliente de la Pileta, en el verano, me dijo un dia que yo estaba haciendo
lo que el llamaba el fenómeno de "red". Decíamos lo mismo
de distinta manera. Venia a mis reuniones y a las fiestas de arte y
al programa de radio. Él me decía, que a la gente que tenia en el Complejo,
yo la rotaba de una manera que era de ". Todos trabajaban en distintos
puestos, rotaban y generaban historias y energía comunicacional. Era
fabuloso. Yo lo entendía así, solo que no lo pensaba con esos términos.
Me sumergí en el pensamiento de Eduardo. Una mente erudita y profunda.
Un inmenso equipo de colaboradores y mas de 12 años de investigación.
Un enfermo, decía Eduardo, no es un "enfermo" sino algo así
como una depresión en una red. Una red, que incluye desde el portero
que saludamos a la mañana, hasta el compañero de trabajo. Términos como
grupo, sinergia grupal, y red, pasaron a engrosar y refrescar tremendamente
mis estructuras intelectuales. Según Eduardo, yo soy un místico (sucede
que cuando me canso de pensar, solo me sintonizo). A partir de allí,
me afiné más aún en mi propio plan de reducir al lenguaje científico
todo el asunto. De hecho, el tema es definir el objeto de estudio. Justamente,
según Eduardo, objetos tipo "individuo", "familia"
y "sociedad" son recortes de realidad que no nos llevan a
ningún lado. "Grupo" y "red" son más adecuados.
Más reales. Podemos decir "mesa" ó "silla"
y si se rompió la pata de la silla, comprar una pata y cambiarla. Pero
cuando decimos "individuo" y a ese individuo se le rompió
el estómago, no sirve demasiado darle una medicina para el estómago.
ese no es el recorte, el individuo es una trama. El cuerpo esta construido
desde la interacción. Un tema fascinante. Un hombre que me marco mucho
y me ayudó tremendamente en un casi fugaz paso por mi vida. Así fue
como me fui insertando en el mundo de nuevo.
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